martes, 11 de enero de 2022

¡Sal al campo!

 

Puedo resultar cansina con los libros, pero hay algunos que han supuesto tanto en mí que no puedo dejar de recomendarlos porque en ocasiones de verdad te cambian en parte tu vida.  El sentido del asombro casi no se puede nombrar como libro, si no más bien un fascículo de 47 páginas; y sin enrrollarme mucho Rachel Carson (considerada la inspiradora del ecologismo moderno) te cuenta en estas páginas la importancia de descubrir y dejarse asombrar por la naturaleza mientras acompaña a su sobrino en este descubrimiento.

"Para mantener vivo en un niño su innato sentido del asombro, se necesita la compañía de al menos un adulto con quien poder compartirlo, redescubriendo con él la alegría, la expectación y el misterio del mundo en que vivimos"

Así que entre la pura inspiración del libro y que en esta casa cada vez nos tira más el monte nos aventuramos a pasar el fin de semana en una cabaña de madera y dejarnos impregnar por la naturaleza. 

La continuación a la frase que hay copiada sigue con que no es indispensable conocer datos técnicos de los árboles, los pájaros o los insectos que te encuentras por el camino, si no la importancia reside en poder compartirlo y descubrirlo juntos.  Explica que lo fundamental es sentar una base de descubrimiento que quien sabe si más adelante supondrá querer saber más.


En nuestras escapadas solemos salir acompañados de nuestro libro Mi primera guía de campo en donde te explica algunos detalles en los que puedes fijarte para saber que animales habitan en el lugar donde te encuentras.  En las páginas de las foto son las heces más comunes (a esta edad la caca todavía es algo mondante) pero también puedes descubrir huellas, agujeros en la tierra, estado de las plumas...  Es una idea genial para que el camino se haga fijandonos en donde pisamos sin estar agobiados por llegar ya.



Descubrir el reflejo en el agua como si fuese un auténtico espejo y en ese mismo instante en el silencio escuchar el aleteo de un águila, fue espectacular.


Cuando te alejas de los caminos convencionales y de las urbanizaciones puedes ver animales en estado de libertad y creo que es un punto de unión entre persona y animal muy íntimo, donde quieres observar pero no molestar, donde comprendes que el humano no es el dueño y señor del mundo si no que compartimos con otros seres.  Escuchar relinchar a los caballos para llamarse entre ellos mientras las vacas pastaban tranquilamente sin molestarse por nuestra presencia fue un momento muy agradable. 




 En estos días que dedicamos a la naturaleza es mejor que no haya horarios ni planes muy enconsertados, que nos dejemos llevar y aceptar que es lo que más nos apetece.  Es el momento de que los salvajitos se encuentren en estado puro para correr, saltar y quedarse 20 minutos observando a un cangrejo de río, que lucha como un espadachín cuando le acercamos un palo.

Fotografiar, respirar y observar como ellos disfrutan, como la vida de verdad a veces es maravillosa y que papá les enseñe a hacer el salto de la rana con una piedra, no necesito más, todo está bien.



Pensar en rutas adaptadas para ellos donde la dificultad sea factible pero no sea solo un camino llano; para cuando llegues al destino puedas quedarte maravillado con las vistas o descubrir una casa en un árbol o edificaciones ahora medio derruidas que en su día fueron habitadas.  Imaginar en quien viviría allí, como subirían hasta allí o por qué ya no vive nadie.




Salir con los palos a hacer la ruta, llevar prismáticos para no perderse nada y volver a casa para que dormir en literas sea una increíble aventura donde lo mismo estás en un barco que en un castillo.

Comprobar como el campo está lleno de setas y querer saber más sobre ello para en la siguiente ocasión ser tú el que pueda ir luciendo su cesta hasta arriba de manjares.



Todo esto fue lo que vivimos, sin grandes pretensiones pero exhaustos en nuestra llegada a casa.  Donde estuvimos es lo de menos pero si estás interesado es el Camping Valle Enmedio de Peguerinos, desde allí hay varias rutas ideales para los peques como la de la casita en el árbol o a la presa pequeña.

La ruta de las vistas a la cruz del Valle de los Caídos es la ruta del Mirador "La naranjera" AL GR-10.

"Aquellos que contemplan la belleza de la tierra encuentran reservas de fuerza  que durarán hasta que la vida termine"


María P.


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