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Sufrir un aborto




Confieso que no tenía idea de que publicar para mañana, he decidido darme una vuelta por otros blogs por si la inspiración me llegaba y he leído la maravillosa noticia de que "No soy una drama mamá" va a ser de nuevo madre, ¡¡del cuarto!!... ¡Adelante mis valientes! :)

Pero no hace mucho esta alegría no era tal cuando ella misma sufrió un aborto (puedes leer su experiencia aquí) o el caso de Lucía Be.  Entonces recordé que en su día pensé en escribir sobre ello pero luego no lo lleve a cabo. ¿El motivo? Porque es una experiencia personal y porque no me gusta mucho hablar de penas.

¿Y por qué lo hago ahora? Porque siento que es un tema tabú, que no se puede contar; porque parece que si un aborto es de poco tiempo no cuenta y porque si esto ayuda a otras chicas pues bienvenido sea.


Un aborto es una putada, siempre que el bebé sea deseado.  Está claro que no es lo mismo perderlo en el último trimestre de embarazo que en el primero o que no es lo mismo cuando tienes hijos que cuando estás buscándolo... eso por descontado.  Pero desde el momento que te enteras que vas a ser mamá la ilusión (y a veces el miedo) te invade y quieras o no comienzas a imaginar.

Echas cuentas para ver cuando te tocaría dar a luz, piensas en como serán de especiales esas navidades, te imaginas en agosto con todo el calor y tu tripa, fantaseas pensando en como contárselo a la familia.

En mi caso perdí a mi proyecto de bebé en la semana 8 más o menos y me dolió, me dolió muchísimo.  Sufrí física y psicológicamente y a muchos les resulta difícil entenderlo, porque desde luego no me dio tiempo a comprar ropita de bebé, ni a verme con tripilla de embarazada ni casi a contárselo a nadie.

Así que lloré, lloré bastante mientras asimilaba que el sueño que buscábamos nuevamente no podía ser y lloré mientras sangraba y comprendía que aquello no era una regla normal.

En aquella ocasión la que tuvo que soportar mi grado de dolor en su punto álgido fue una amiga que justo se acababa de quedar embarazada, a veces el destino tiene este punto de humor.

Una vez llorado lo que necesitaba y asumiendo que deberíamos esperar para volver a intentarlo, llegó la calma.  Entonces comprendí que me había obsesionado, que parecía que si no podía ser madre la vida no tenía sentido y que me estaba perdiendo cosas por solo querer disfrutar de una.

Así que tome las riendas, di gracias por tener a mi lado a my love y asumí que esto había ocurrido y que como siempre, repito la frase de Piratas: "La pena dura tanto como quieras tu seguir llorando"  Y entendí que quería ser madre, pero no a toda costa y que si la maternidad no llegaba no podía perderme lo que la vida me ofrecía.

A los pocos meses volví a quedarme embarazada y aunque estaba feliz el miedo se queda contigo tras la experiencia de un aborto.  Todo fue normal y en 2013 cumplí mi sueño de ser mamá.

Cuando quisimos dar un hermanito a princesa volví a pasar por la misma situación, pero es cierto que con la experiencia todo fue mucho más llevadero.

Así que si tú que estás al otro lado de la pantalla estás pasando por un momento de estos sólo puedo decirte que esto duele, que también pasa, pero que duele.  Que no te sientas culpable por llorar, es cierto que hay situaciones mucho peores, circunstancias mucho más cabronas (siempre todo puede empeorar) pero esto te ha pasado a ti y hay que pasarlo.  No es el momento de ser superwoman (nunca lo es) y tienes que asimilar el dolor para seguir hacia delante.  No permitas que los juicios de otros hagan mella en ti.  Y mucho ánimo!

Pues hasta aquí el post alegre del mes, no sé si te habrá gustado o no, pero si me lo quieres contar te espero en los comentarios.

María P.






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