Este blog se inició en el año 2016 así que los que temas que trataba de mis salvajitos como tal, empiezan a derivar en la adolescencia, principalmente con mi salvajita. La razón 75, es esa, poder acompañarles en esta etapa.
He sido una mamá que le tenía miedo a la adolescencia de mis hijos por lo que hace tiempo decidí acudir a charlas que me pudieran ayudar y a leer todos los libros que me recomendaban al respecto. De esta forma fuí consciente que el trabajo para acompañar en la adolescencia comienza mucho antes.
Para poder acompañarles en esta nueva etapa (que yo inicio) se necesita estar presente, bajo mi punto de vista (que no soy profesional en nada) considero que el tiempo de calidad no es suficiente.
Así que ya es asunto de Estado legislar la CONCILIACIÓN.
Porque si tienes un trabajo que mañana y tarde te tiene absorvido, apagas el ordenador y tienes que atender a dos (o una o tres o cinco) personas que necesitan de ti, la paciencia no es lo que abunda en tu ser a las 18h de la tarde. Y esto yo lo he vivido. Porque para poder hablar, ayudar en los deberes, llevar a cumpleaños y acudir a la reunión con el tutor se necesita conciliación; y sin esto, tenemos un problema.
Pero lo que yo venía a contar (después del espacio de reivindicación) es que me alegro de estar presente con mi salvajita en esta nueva etapa, que me ha hecho ver cambios, que me alucina todo lo que me cuenta, que flipo con sus cambios físicos y de carácter y que me demuestra que se está convirtiendo en una persona adulta pero igual de maravillosa que venía siendo de niña, tanto por dentro como por fuera.
También he recibido maravillosas contestaciones como: ¡Sal de mi habitación!, ¿Te crees que soy tonta? o su mantra preferido "Ya lo sééééééé" Si me hubieras preguntado hace unos años te hubiese dicho que yo no iba a permitir esas contestaciones; ahora con mis más de 40 y una larga formación en esto de la crianza de los míos, te digo que la mayor parte de las veces después de esto viene mi silencio porque el único consejo que te puedo dar es que elijas bien tus batallas.
María P.