| «La misión de la misericordia: Florence Nightingale recibiendo a los heridos en Scutari», pintada por Jerry Barrett |
Hay ciertas profesiones que admiro por diversas razones, unas por la dedicación, otras por los conocimientos que requiere, otras por el compromiso que suponen y otras por ese trato humano diario que a mí se me haría cuesta arriba.
El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería porque tal día del año 1820 nació Florence Nightingale, considerada como la fundadora de la enfermería moderna. Pertenecía a una familia acomodada, su padre era un una persona instruida que formó a Florence con especial interés en matemáticas. Florence amante de esta materia aplicaba a su vida la estadística y apuntaba los datos de cada sitio al que viajaba. Decidió estudiar Enfermería, cosa que no gustó a su familia ya que no era una profesión para la clase a la que pertenecía, haciendo su formación en Alemania.
En la Guerra de Crimea Gran Bretaña participaba como aliado de Francia y Cerdeña. El ejército británico veía como sus tropas estaban muy debilitadas por las enfermedades y la deficiencia sanitaria. Ante esta situación el secretario de guerra de Gran Bretaña llamó a Florence quien se presentó en Turquía junto a 38 enfermeras muchas de ellas novatas que habían sido formadas por ella misma.
Allí es donde se popularizó la figura de Florence siendo reconocida por su labor, y la salvación de varias vidas aplicando técnicas de higiene o aireación que hoy son evidentes pero que antes no eran así. Solicitó recursos y luchó por la mejora de las personas herida en el frente y así se le reconoce en un artículo del Times de la época: «Sin exageración alguna es un «ángel guardián» en estos hospitales, y mientras su grácil figura se desliza silenciosamente por los corredores, la cara del desdichado se suaviza con gratitud a la vista de ella. Cuando todos los oficiales médicos se han retirado ya y el silencio y la oscuridad descienden sobre tantos postrados dolientes, puede observársela sola, con una pequeña lámpara en su mano, efectuando sus solitarias rondas».
El reconocimiento a su figura en Gran Bretaña es a través de una estatua en Londres con su famosa lámpara.
Después de su experiencia en la guerra de Crimea fue célebre publicando más de doscientos libros e informes que tuvieron gran repercusión en la sanidad militar y asistencia en hospitales. Su aplicación matemática en la sanidad con estadísticas y su ferviente apoyo a la higienización la hicieron merecedora del título de la fundadora de la Enfermería moderna.
Fue condecorada por la Reina Victoria con la Cruz Roja Real y fallecería en Londres de una enfermedad contraída durante la guerra de Crimea que no la permitía andar.
María P.